Puede que marzo aún no le haya ganado el pulso al invierno y por eso aún no haya luz en las calles.
Parece de noche mientras que en mi reloj todavía marcan las seis.
Me limito a mirar por la ventana y esperar a que tu recuerdo me llame de nuevo.
Echo de menos pensar en ti.
Antes te lloraba en cada esquina, en cada madrugada, pero ahora tu presencia se hace menos notoria.
Me gustaba que me doliese la cabeza pensando en ti.
Siempre es mejor que alguien sea la causa de tus problemas, porque así al menos te consuelas pensando que no es culpa tuya del todo.
Aún así, lo cierto es que yo nunca te hice responsable.
Antes hubiese estallado a declarar a tu sonrisa culpable.
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